Si no te preguntas qué es lo que realmente quieres, nunca lo conseguirás

“No podemos pedirles a otros aquello que no creemos merecer, y sabrás que mereceras recibirlo cuando confíes en ti por encima de todas las cosas. ”

Brene Bown

Precisamente lo que más nos cuesta es ir a por aquello que realmente queremos.

Es mucho más fácil conformarnos con lo que nos llega-seguir sin reconocer lo que realmente queremos o necesitamos-porque al no hacerlo, no corremos el riesgo de que nos lo nieguen.

Sin embargo, nadie puede leernos la mente, y nadie puede hablar por nosotros.

Irónicamente, en ocasiones resulta que si no pedimos lo que deseamos, podemos de algún modo evitar la decepción, pero la verdad es que esto hace que nuestros deseos y necesidades mueran lentamente, y nunca podemos estar seguros de lo que habría pasado.

Nos da miedo pedir lo que realmente queremos, no solo porque quizás no lo consigamos sino más bien porque puede que sí lo consigamos.

A veces, conseguir lo que queremos es lo que más miedo nos da, especialmente si seguimos dudanos que lo merecemos realmente.

Puede pasarnos en el trabajo, y nos quedamos callados en lugar de pedir un ascenso, pero al final el peor sabotaje que la mayoría nos hacemos es mentirnos a nosotros mismos sobre nuestras necesidades en lo que respecta a nuestras relaciones.

Es mucho más fácil intentar algo en lo profesional que en lo sentimental, porque nuestros trabajos (aunque también importantes) son algo que hacemos, pero el amor es algo que somos.

Ya desde que nacemos nos condicionan para pedir aquello que deseamos porque se nos dice que lo que queremos es demasiado bueno para nosotros-así que muchos sentimos que nunca deberíamos tratar de sobrepasar esos limitados parámetros de actuación.

A veces, nos da miedo ir a por lo que realmente queremos por esa voz que nos susurra “¿Quién eres tú para pedir algo tan bueno?”

La única forma de superarlo es dándonos cuenta que no importa de dónde vengamos, no importa quiénes hayamos sido ni los errores que hayamos cometido y, sin duda, tampoco importan las elecciones de nuestros padres ni de nuestra familia.

Ninguna de esas cosas tienen nada que ver con ser sinceros con nosotros mismos y conseguir la vida que realmente queremos.

Vía Kate Rose

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