La Ciencia ofrece interesantes razones para empezar a Meditar

 

Mens sana y corpore sano,

Recuerdo escuchar pronunciar esta frase a mi madre muchas veces, una de esas enfermeras que eligen su profesión por verdadera vocación, y con un largo recorrido en eso de saber lo que es mejor para estar saludables y fuertes.

Mi madre siempre me recuerda la importancia de tener una buena alimentación y hacer ejercicio como los pilares de una vida sana y la mejor forma de prevenir futuras enfermedades.

La verdad es que veía en mi madre un claro ejemplo de lo que me gustaría ser, una mujer fuerte y generosa capaz de ofrecer amor de forma desinteresada y para quien los celos, la envidia o el orgullo no eran más que una enorme pérdida de tiempo.

Una de esas heroínas que te encuentras muy pocas veces en la vida y en las que piensas siempre que pasas por un mal momento.

Siempre seguí sus consejos al pie de la letra, sin apenas cuestionarlos, la observaba a ella, en su forma de resolver cada problema en su forma de vivir el día a día, y sentía una gran admiración.

Pensaba que si vivía mi vida siguiendo sus reglas del bienestar conseguiría superar todos los obstáculos sin problemas.

Llevaba bien lo de hacer ejercicio, iba a nadar varias veces a la semana y también hacía Pilates. Cuidaba mucho mi alimentación. Mi madre siempre me dice que haga una dieta variada, rica en fruta y vegetales, y así lo hacía.

Sentía que todo marchaba a la perfección, tenía mi vida bajo control y mi salud en perfecto estado pero, como todo en la vida, ese aparente bienestar cambió de un día para otros.  Fue a raíz de una ruptura sentimental, empecé a sentirme cada vez más deprimida y ni todo el ejercicio ni la mejor alimentación me ayudaba a sentirme mejor.

Mi madre me apoyaba, pero no entendía por qué me sentía así y no sabía que recomendarme para mejorar mi situación. Para ella la mayoría de los problemas no lo eran, la suya era una filosofía de vida práctica y sencilla que, en ese momento, estaba a años luz de entender.

Más adelante me di cuenta que, mi problema, era que no tenía las herramientas suficientes para ver la vida como ella, y fue a través de la Meditación como conseguí entender lo que ella siempre me decía  “la vida es mucho más fácil”.

La Meditación. Una llave a la Felicidad

Buscando una solución a mi verborrea mental incesante fue como llegué a la Meditación y a investigaciones científicas que avalan sus beneficiosos resultados para la Salud y el Bienestar.

Mi madre nunca había oído hablar de la Meditación, era una enfermera escéptica y rigurosa pero su Inteligencia Emocional y forma de vivir la vida era un claro ejemplo de una persona que vive la Meditación y ni siquiera lo sabe.

Una vez que profundicé en el tema, me di cuenta de la cantidad de ideas preconcebidas y prejuicios con respecto a este tema que existen en nuestra sociedad, al confundir religiosidad con una filosofía de vida y métodos avalados por la ciencia, que realmente tienen resultados probados de sus altos beneficios en nuestras vidas.

Beneficios físicos, ya que la Meditación mejora el sistema inmunológico, reduce el dolor y la inflamación a nivel celular.

Beneficios emocionales, ya que aumenta las emociones positivas, disminuye la depresión, la ansiedad y el estrés.

Mejora la vida social, ya que la Meditación aumenta el sentido de la conexión con los demás. De modo que aumenta la conexión a nivel social y la Inteligencia Emocional, además de hacerte sentir menos solo y hacerte más compasivo.

La Meditación también ayuda a aumentar tu auto-control, mejorando de una forma exponencial la capacidad para controlar tus emociones y mejorando a su vez la capacidad de introspección.

Otro de sus interesantes beneficios es que, al meditar, mejora nuestra función cerebral con lo que aumenta la cantidad de materia gris, así como su volumen en áreas relacionadas con la regulación de las emociones y el auto-control, junto con el aumento de grosor cortical en las áreas relacionadas con la atención.

Y no solo se pueden comprobar estos beneficios físicos, emocionales y cerebrales, sino que también mejora nuestra productividad, con lo que aumenta la atención, mejora la capacidad de realizar múltiples tareas, así como nuestra memoria.

La Meditación también nos ayuda a ser más creativos, digamos que te hace más sabio y te da perspectiva, ya que al observar tu mente te das cuenta de que no tienes que ser esclavo de ella.

Las palabras de Sri Ravi Shankar lo expresan muy bien “la calidad de nuestra vida depende de la calidad de nuestra mente”.

Mi madre también vivía según esta máxima, lo más gracioso es que ella lo hacía sin saberlo, de una forma natural, y le resultó curioso cuando le explicaba en qué consistía eso de la Meditación.

Y es que mi madre es de esas personas que meditan despiertas, a la vez que te fríe un huevo o plancha una camisa, en ese estado de presencia y paz interior tan envidiable para quienes no lo entendemos.

Ella me miraba con sus ojos negros, profundos y brillantes y me respondía con esa facilidad de quien vive en una gran sabiduría sin tan siquiera saberlo “pues claro, hija, pues claro”

 

Articulo publicado en Emotools

 

 

 

 

 

 

 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s